lunes, 24 de agosto de 2009

EL MODO DE PRODUCCIÓN DE LA COMUNIDAD PRIMITIVA.-

La vida surgió en la Tierra hace unos 900 millones de años, y los primeros hombres aparecieron hace menos de un millón de años.

La primera formación económico-social fue el régimen de la comunidad primitiva, que duró muchos cientos de miles de años. Con él comienza el desarrollo de la sociedad. Al principio los hombres eran semisalvajes y se hallaban indefensos ante las fuerzas de la naturaleza. Se alimentaban principalmente de los vegetales que encontraban en la naturaleza: raíces, frutos silvestres, nueces, etc.

Los primeros instrumentos del hombre fueron la piedra, labrada toscamente a golpe, y el palo. Posteriormente, al adquirir poco a poco experiencia, los hombres aprendieron a construir instrumentos sencillos, útiles para golpear, cortar y cavar.

En la lucha contra la naturaleza tuvo mucha importancia el descubrimiento del fuego, que permitió variar los alimentos del hombre primitivo. El invento del arco y la flecha constituyó una nueva época en el desarrollo de las fuerzas productivas del hombre primitivo. Gracias a ello los hombres pudieron dedicarse más a la caza de animales. A la alimentación se sumaba cada vez más la carne de las fieras cazadas. El desarrollo de la caza dio lugar al surgimiento de la ganadería primitiva. Los cazadores comenzaron a domesticar animales.

La agricultura se mantuvo durante mucho tiempo a un nivel muy bajo. El empleo de las bestias como fuerza de tiro hizo más productivo el trabajo del agricultor, y la agricultura dispuso de una base firme para su progreso. El hombre primitivo comenzó a pasar a la vida sedentaria.

Las relaciones de producción en la sociedad primitiva se veían determinadas por el estado de las fuerzas productivas. La base de las relaciones de producción era la propiedad colectiva de las distintas comunidades sobre los primitivos instrumentos de trabajo y medios de producción. La propiedad colectiva correspondía al nivel de desarrollo de las fuerzas productivas de aquel período. Los instrumentos de trabajo de la comunidad primitiva eran tan toscos que no permitían al hombre primitivo luchar solo contra las fuerzas de la naturaleza y las fieras. Por eso, los hombres vivían en grupos o comunidades y administraban colectivamente su hacienda (la caza, la pesca, la preparación de la comida).

A la par con la propiedad comunal de los medios de producción existía la propiedad personal de los miembros de la comunidad sobre algunos instrumentos de trabajo que eran, al mismo tiempo, armas para defenderse de las fieras.

En la sociedad primitiva el trabajo era muy poco productivo y no creaba excedente alguno, sino lo más indispensable para la vida. La actividad laboral se basaba en la cooperación simple, es decir, muchas personas ejecutaban un mismo trabajo. Allí no había explotación del hombre por el hombre y se practicaba la distribución igualitaria de los escasos alimentos entre los miembros de la comunidad.

Mientras se operaba el proceso de separación del hombre del mundo animal, los hombres vivían en manadas. Posteriormente, al formarse la hacienda fue constituyéndose poco a poco la organización gentilicia de la sociedad, es decir, sólo se agrupaban para el trabajo conjunto los hombres unidos por vínculos de parentesco. Al principio, la gens se componía de unas decenas de personas, pero luego pasó a contar con varios centenares. Al perfeccionarse los instrumentos de trabajo surgió en la gens la división natural del trabajo. Entre los hombres y las mujeres, entre los adultos, los niños y los ancianos. La especialización de los hombres en la esfera de la caza y de las mujeres en la recolección de alimentos vegetales dio lugar a cierto aumento de la productividad del trabajo.

Al pasar a la ganadería o pastoreo y al cultivo de la tierra se produjo la división social del trabajo, es decir, una parte de la sociedad empezó a dedicarse a la agricultura, y la otra, a la ganadería. Esta división en tribus pastoras y agricultores constituyó en la historia la primera gran división social del trabajo.

La primera división social del trabajo elevó la productividad del mismo. En las comunidades apareció cierto excedente de unos productos y la demanda de otros. Esto creó la base para el intercambio entre las tribus agricultoras y las ganaderas. Con posterioridad –cuando los hombres aprendieron a fundir las menas metálicas, el cobre y el estaño (se aprendió a fundir el hierro algo más tarde), y a fabricar instrumentos, armas y vasijas de bronce, y el invento del telar de mano alivió sensiblemente la producción de tejidos y de ropa- comenzaron a destacarse poco a poco en las comunidades unos miembros que se dedicaron a dichos oficios, y los productos de artesanía pasaron a ser objeto de cambio.

El progreso de las fuerzas productivas elevó considerablemente la productividad del trabajo del hombre y su poder sobre la naturaleza y le proporcionó más artículos de consumo. Pero estas nuevas fuerzas productivas desbordaban ya el marco de las relaciones de producción existentes. El estrecho marco de la propiedad comunal y la distribución igualitaria de los productos del trabajo trabaron el desarrollo de las fuerzas productivas. Desapareció la necesidad del trabajo conjunto y apareció la necesidad del trabajo individual, ya que éste se hizo más productivo. El trabajo colectivo exigía la propiedad colectiva de los medios de producción, mientras que el individual engendraba la propiedad privada. Surge la propiedad privada de los medios de producción, y con ella, la desigualdad patrimonial entre los hombres, tanto las distintas gens como dentro de cada una de ellas. Los hombres comienzan a dividirse en ricos y pobres.

Al progresar las fuerzas productivas, el hombre comenzó a obtener ya más medios de subsistencia de los necesarios para su vida. En tales condiciones se hizo posible el empleo del trabajo de otras personas en la hacienda propia, ya que ese trabajo ajeno rendía cierto excedente de productos, que podía acumularse para cambiar por productos que no se obtenían en la hacienda. Esos trabajadores los suministraba la guerra: los prisioneros se convertían en esclavos. Al principio, la esclavitud tenía un carácter patriarcal (doméstico), pero luego se convirtió en el modo principal de existencia del nuevo régimen. El trabajo de los esclavos acentuaba cada vez más la desigualdad, las haciendas que empleaban el trabajo de los esclavos se enriquecían con mucha rapidez. Posteriormente, al incrementarse la desigualdad patrimonial, los ricos pasaron a convertir en esclavos no sólo a los prisioneros, sino también a los miembros de sus propias tribus empobrecidos o empeñados. Así surgió la primera división clasista de la sociedad en esclavistas y esclavos. Apareció la explotación del hombre por el hombre. Desde ese período toda la historia de la humanidad hasta la construcción del socialismo es la historia de la lucha de clases, de la lucha entre los explotados y los explotadores.

La creciente desigualdad entre los hombres dio lugar a la formación del Estado como órgano de opresión de la clase explotada por la explotadora. Así nació la esclavitud sobre las ruinas del modo de producción de la comunidad primitiva.

9 comentarios:

  1. Muchas gracias, tu información me ha sido de mucha utilidad.

    Saludos.

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    1. Bastante interesante la información, muchas gracias por publicarla :)

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  2. muchas gracias por esta publicacion me sirvio de mucho

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  3. al principio d todo el hombre no era esclavo pero despues de desarrollarse con conocimiento y aprendisaje se llevo a cabo la esclavitud del por el mismo hombre.

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  4. Muchas , gracias muy interesante es justo lo que necesitaba.

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