domingo, 20 de diciembre de 2009

DEMOCRACIA REPRESENTATIVA, PARTICIPATIVA.-



Yo, al igual que mucha gente, siempre he sostenido (y aún sostengo) que en España no vivimos en una auténtica democracia. El Estado español, constituido en Monarquía Parlamentaria según la Constitución de 1978, siempre se ha caracterizado por la Dictadura Política a la que ha venido sometiendo a los ciudadanos españoles desde que existe como tal. Las instituciones hispanas y los famosos "tres poderes" han estado jugando al corporativismo legal desde que nació ésta supuesta democracia representativa, que no participativa. Es decir, España ha pasado de una dictadura fascista a una dictadura política, una seudo-democracia en la que se han ido enquistando con el paso del tiempo las burguesías de carrera que han accedido a la política y han ido publicando Leyes que, en términos generales, interesan y benefician únicamente al poder de sus oligarquías y sus corporaciones de clase y profesionales, para mantenerse asentadas cada vez con más fuerza en el poder político y económico de éste país.

Nuestra cultura, o culturas, se han venido desarrollando, desde la caída del Fascismo Franquista, a través del sometimiento de la voluntad popular a los designios oligárquicos de la clase política española; sus intereses partidistas y el desajustado deseo de los grupos (sobre todo PSOE-PP) de mantenerse en el poder a costa de lo que sea, incluso a costa de deshacerse de otras fuerzas políticas menos votadas anulando su capacidad real de representación y, por tanto, de participación en las decisiones trascendentales de la vida parlamentaria nacional y autonómica. Hemos pasado los españoles desde la "imposición" de ésta Monarquía Borbónica, donde el Rey no gobierna sino que refrenda las leyes (pero consume recursos nacionales y presupuestos de una manera estrambótica), por innumerables casos de desligitimación de nuestros derechos, de robo descarado de los mismos y de mengua de libertades, voluntades, intenciones, no cubriendo en casi ningún aspecto las necesidades mayoritarias de la sociedad española.

El desarrollo del Bi-partidismo ha sido necesariamente fundamental para la estrategia de la clase política española de someter las voluntades populares a los designios de unos pocos intereses. Los casos de corrupción política proliferan como regueros de pólvora a lo largo de todo el territorio nacional, debido precisamente al enquistamiento del corporativismo de las instituciones y los agentes sociales. En España la clase política ya no es es política sino que se basa en la profesionalización de personajes cuyos intereses no son los de "servir a los ciudadanos" sino los de "servirse a sí mismos", rompiendo con ello todo el valor que la actividad de la profesión política pueda tener como ejercicio en pro de los ciudadanos, los cuales nos vemos constantemente sorprendidos por nuevos casos de corrupción, engaños y mentiras de los representantes elegidos en las urnas (o no).

Hasta que la ciudadanía española en su conjunto no esté dispuesta a modificar su actitud participativa en la política nacional, autonómica, municipal o internacional la clase política que mantenemos proseguirá su avance de despropósitos para con el pueblo y sus masas, desvinculándose cada vez más del fundamento por el cual han sido votados y elegidos en sufragio universal y seguirán blindando sus parcelas de poder para ir haciéndose cada vez más y más "aforados", es decir, más y más "impunes" ante sus desmanes, corruptelas y ambiciones personales ilegítimas.

Es fundamental que la ciudadanía se implique mucho más en "lo político" y sea capaz de anteponer los deseos e intereses de las mayorías ante las actitudes y corporativismos de la clase política española, la cual a cada momento demuestra con sus publicaciones, leyes, manifiestos y actitudes que únicamente se interesa por sí misma y por sus "propios intereses", dejando a un lado los problemas y necesidades sociales de los españoles, los cuales estamos sufriendo cada vez más la desidia de una representación bastarda, ilegítima y mono-parental, clasista y burocrático-fascista.

Durante los últimos 10 años, sobre todo, los trabajadores españoles han visto como sus derechos laborales han ido recortándose paulatinamente; las prestaciones por desempleo se acortan, se necesitan más años de cotización para poderse beneficiar de los subsidios y de las jubilaciones. Las tiranías empresariales se han ido produciendo de una manera grotesca para cualquier país que se llame civilizado, los recortes y las congelaciones salariales se han convertido en norma laboral. La precariedad en el trabajo es una constante generalizada, el enriquecimiento rápido de muchas empresas se permite con la complacencia de la clase política e incluso con su apoyo institucional. Las ayudas a las familias son nulas, la explotación laboral se desarrolla como una fuente extra de beneficios para los empresarios y lo que aumenta es el "cada vez menor poder adquisitivo de los trabajadores", generando todo éste conjunto de circunstancias un panorama social irreparable y que a posteriori generará innumerables conflictos, marginalidad, inseguridad ciudadana y caos social.

La solución a todos éstos desmanes parte únicamente de la mayor "participación ciudadana en la vida política". La desidia y el acomodarse a las diferentes situaciones perjudican enormemente a la población, y éste hecho es el que aprovechan los políticos no vocacionales y oportunistas para hacer de su ejercicio una tarea para "saciar su ambición personal desenfrenada", no legitimándolos para ocupar los puestos que ocupan pero que sin embargo desempeñan éstas tareas de una manera intolerable y claramente "no legítima" para lo que debe ser una verdadera democracia en un Estado Social y Democrático de Derecho.


José R. Chávez.-

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